miércoles, 24 de febrero de 2010

Me robaron...

Pues si, muchos de vosotros ya lo sabréis pero me robaron el lunes pasado. No sabia si me iba a ver con ánimo de escribirlo, pero aquí estoy.
El caso es que quede a las 6.00 de la tarde con mi amiga Esther en Antara, donde ella trabaja. Antara es considerado por la revista Chilango, y por muchos mexicanos como el mejor centro comercial del país. Sin ir mas allá, está situado en Polanco, uno de los barrios mas opulentos de la capital. Bajo el lema de "El corazón del lujo y la cultura de México", se esconde un centro comercial con tiendas como: Armani, Dior, Roberto Verino o Carolina Herrera, por mencionar algunas que recuerdo. A escasos metros de la Embajada de España y de la tienda de Tiffany's en México, se erige este centro comercial, al que se accede por una fuente y un túnel de cristal, donde el mármol y la pizarra se mezclan con modernos sillones y lugares de descanso.
Decidimos ir a Starbucks, nada de innovaciones de teterías modernas, ni cafés con sofás coloridos. Sí, la mítica cafetería del logo verde, un te y un frapuccino y nos sentamos en una mesa circular frente al mostrador. Sitúo la mochila, junto a mi silla y al lado del cristal que separa de la zona de fumadores. Es una cafetería pequeña, pues la gran mayoría de la gente pide su café para llevar. Pasa una hora aproximadamente y cuando voy a sacar mi ordenador, mi mochila ya no está junto a mi, si no que se encuentra tras un mostrador de café a un metro y medio de mi. Por supuesto ya no estaba mi portátil, ni mi cartera, se habían tomado la molestia de sacarla de mi chaqueta y dejar la chaqueta y los cables del portátil.
Aviso inmediátamente en el establecimiento, y en cuestión de segundos se presenta personal de seguridad del centro comercial, trajeados, con walky-talkies y armados.
Nada,... resulta que ni en el establecimiento ni en el exterior existe ninguna cámara. Paseamos un rato por el centro comercial, en lo que se me pasa un poco el cabreo y me dirijo al "Ministerio Público de Miguel Hidalgo a denunciar",...
Primero de todo, no me dejan denunciar, pues "aunque el delito se cometió en una zona de su jurisprudencia, el centro comercial Antara, es un anexo de la policía bancaria e industrial, de la delegación de no se donde",... así que nos invitan a desplazarnos a otra comisaria, pues según ellos si quiero puedo empezar las diligencias allí pero tengo que ir a que me sellen la denuncia en otro sitio. Nada ni caso, juegan con nosotros, así que les pido por favor una listín telefónico para llamar a la Embajada de España en México. En ese teléfono me desvían la llamada a otro teléfono de emergencias. Es entonces, cuando quien me responde la llamada me hace la pregunta de: ¿pero usted que tipo de español?, es nacido en España, hijo de españoles o de la Ley de la Memoria Histórica. Pues si, señores, resulta que ahora hay tres tipos de españoles, en fin, sin comentarios. El caso, es que al final la llamada si que sirvió, exageré un poco ante quien me atendía, y le dije que un policía español o un abogado de la Embajada venía a auxiliarme. Acto seguido su jefe pide una "Patrulla R8 para que les lleve a la comisaria encargada del centro comercial". Comienzan las discusiones entre ellos, y nos bajan a otra dependencia de la comisaria, resulta que si que podemos denunciar.
La imagen es espantosa, una sala grande separada por cristales rotos pegados con cachos de adhesivo. Paredes desconchadas y un techo lleno de humedades y sucio. A la entrada un policía fuma, y otro cena comida china para llevar. Cuatro policías con sus mesas enfrentadas dos a dos escriben en ordenadores y hablan por sus teléfonos. Los ordenadores tienen un software de denuncia en MSDos, mas propio de las comisarias del siglo pasado. Nos dan un dos papeles que tenemos que rellenar, son las típicas hojas, fotocopia de la fotocopia, de la fotocopia del original, donde apenas se leen los campos correctamente. Nos preguntan que si tenemos bolígrafo y tienen que subir al otro piso a por uno. Redactamos la denuncia y pasamos con un primer policía, que nos manda a otro. Ya con este nos dice que hay que redactarla de nuevo, y nos dicta él la denuncia. Mas de 1h escribiendo frases como esta, os dejo con un extracto de la denuncia que no tiene perdida: faltas ortográficas, gramaticales y errores de expresión:

"...que a las 18.14h ingreso en compañía de la señorita Esther ___ ___, en el café denominado Starbucks, que se encuentra en el centro comercial denominado Antara, en la denominada Avenida Ejercito Nacional entre Moliere y Ferrocarril de Cuernavaca, para acto seguido, compre unas bebidas y procedí a sentarnos en el área de atención a clientes donde existe mesas y sillas, para entonces y cuando me siento, coloco la mochila que llevaba en el piso a mi costado derecho, y es entonces que continuo dialogando con la señorita que me acompaña, pero es el caso que siendo las 19.30 decido sacar algo de mi mochila,..."

Ahora resulta que tenemos que copiar dos veces a mano la denuncia ¿porque?, pues es que no hay tinta en la fotocopiadora. Ante mi cara de sorpresa, nos va a hacer el favor de escribirlo en Word y hacer varias impresiones. Mientras me hacen pasar con otro policía. Al fondo hay una ventana con cristales tintados, como las salas de declaración y reconocimiento de testigos de las películas de serie B americanas de los años '80 y '90. El policía vuelve a preguntarme y tengo que responder de nuevo a todas las preguntas que ya respondí antes a los anteriores policías. Según él porque los compañeros que están en las otras mesas son de otro tipo de unidad,... unos son la Procuraduría General de Justicia y otro el Ministerio Público para la Fiscalía General de Justicia, ¿alguien entiende algo? Será que no tienen acceso a los mismos documentos ni a mi denuncia. Junto a él una sala, como el despacho de la serie "El Comisario", con su bandera de México, bien iluminada, y hasta ordenadores con pantalla plana. Allí dos señores pasan fotos en un historial de fichas policiales. El caos y la imagen de la comisaria es espantoso.
Casi 3 horas allí aguantando comentarios machistas y bromas, mientras llegan algunas patrullas con detenidos y testigos a declarar. Tengo que aguantar cosas como,... "¿la señora es tu esposa?, ¿tu novia?, ¿tu amiga?,... pues vaya amigas que te buscas". Dan ganas de mandar a la mierda a esa panda de babosos estúpidos, pero no me queda otra que conseguir la denuncia para poder recuperar mis documentos.
Finalmente salimos de allí a eso de las 12.45 de la noche, tras varias horas inutiles de espera. Esa misma noche cuando llego a casa, casualmente un amigo me habia invitado al grupo de facebook "Mexico, la ciudad donde la pizza llega antes que la policia",... en fín, espero no tener mas sustos de este tipo por aquí.

Saludos